- Corto paseo de fin de semana -

El Viernes tempranito partimos desde San Martín de los Andes rumbo al Paso Internacional Mamuil Malal, el más cercano para alcanzar nuestro destino, a realizar los trámites migratorios y aduana para el ingreso a Chile, aqui como en otros pasos fronterizos con Chile, las oficinas de uno y otro país están separadas, y en algunos casos a muchos kilómetros entre una y otra. Por suerte este paso están a poco más de un kilómetro, asi que no se tarda tanto para hacer los trámites en el lado chileno, pero al llegar lo hicimos con la mala suerte de que teníamos delante nuestro un ómnibus de una empresa que realiza viajes entre Pucón y San Martín de los Andes, para peor y un punto menos para migraciones de Chile, que solo una ventanilla estaba habilitada para el tramite de migración, y nos tuvimos que comer una cola de espera de varios minutos. En la parte Argentina habia una para los pasajeros de la empresa y otra para los vehículos particulares, y también en Chile se hacía eso, pero no fue este día.
Luego de realizar los trámites aduaneros continuamos el viaje, pasando primeramente por Curarrehue una pequeña población, luego llegamos a Pucón ciudad muy turistica por las diversas actividades que se pueden realizar, casi al pie del volcán Villarrica y a orillas del lago homónimo, que tiene un entorno paisajístico sumamente hermoso, luego a unos 30 kms pasamos por la ciudad de Villarrica tomando por la costanera para asi salir facilmente por una ruta hacia la Autopista por donde corre la Ruta 5, cerca de la localidad de Loncoche, de allí hasta la ciudad de San José de la Mariquina, y después de recorrer unos 27 kms. llegamos a la localidad de Mehuin, siendo el total de recorrido desde San Martín de los Andes de 317 kms.
 
 
Ni bien arribamos al pueblo ya podíamos apreciar el Océano Pacífico y una enorme playa, buscamos el hotel Regenbogen del Mar (Arcoirirs en alemán) donde ya teniamos nuestras reservas, y al final de la nota me referire a él más específicamente. Asi que luego de registrarnos y dejar nuestras cosas en la habitación, desde donde se tenía una hermosa vista hacia el pueblo y el Océano Pacífico que acariciaba con sus olas la amplia y bella playa que antes al llegar nos había maravillado, salimos a recorrer el pueblo.
Mehuin es un pueblo de unos 1.135 habitantes aproximadamente, se encuentra dentro de la comuna de Mariquina, en la provincia de Valdivia, sus principales actividades son la pesca, explotación agropecuaria y el turismo por la variedad de playas que hay en la zona. La gastronomía que se ofrece en los restaurantes y casas de comida se basa principalmente de los productos de mar, pescados y mariscos, y con platos a precios bastante económicos, los horarios son bastante diferentes a los que estamos acostumbrados, casi todos cierran a las 7 de la tarde, a excepcion de alguno que esta abierto hasta media noche.
Existe alli mismo una caleta de pescadores, un muelle que da hacia el Río Lingue que desemboca a corta distancia en el océano, los fines de semana y quizás también los dias de la temporada de verano es la mejor época para visitarla, hay feria de venta de pescados y mariscos, de artesanias, y unos cuantos locales de comidas, los que le llaman "cocinerías", y en este fin de semana de nuestra visita se encontraba muy concurrido.
Tiene también otra zona de pescadores ubicada del otro lado del Río Lingue en su desembocadura, para ir allí se cruza un importante puente de reciente construcción lo que ha facilitado la comunicación entre ambar márgenes, pues antes se hacía embarcado.
Se llega cruzando este puente a la Playa Missisipi, se llama así porque luego del maremoto del año 1960, el Rotary Club pidio ayuda a los Estados Unidos y a raíz de eso le dieron ese nombre. En la playa hay una gran cantidad de enormes botes amarrados y otros fondeados que son de los pescadores, y estos viven en sus casas que se encuentran ahi mismo en la ladera de un cerro, muy vistosas en su conjunto para la foto. Ttambíen aquí se realizan ferias de venta de pescados y artesanías, también de comidas, pero en una menor proporción que la anterior. Asimismo del otro lado de la calle existen un par de camping acondicionados con sus mesitas bajo un techo protector, que estuvieron bastante concurridos ese fin de semana.
Luego de visitar la playa Missisipi nos fuimos a dar una vuelta para el lado de Queule, otra caleta de pescadores en la desembocadura del río Tolten, pero no entramos a la zona del poblado y seguimos un poco más hasta un cruce de la ruta donde se retorna nuevamente a Mehuin, bajamos antes de llegar a playa Pichicullin donde estuvimos un buen rato contemplando el mar y tomando fotos.
Posteriormente regresamos a la Caleta donde cenamos para posteriormente ir al hotel, a dejar la camioneta y nos fuimos a la playa a esperar el atardecer que ya estaba pintando bueno, y así estuvo quedánonos hasta que el sol se perdió detrás del océano.
Siempre antes de hacer los viajes miramos en Google Maps para planificar, calcular las distancias, qué podemos encontrar en el camino, los hoteles y restaurantes, y que ofrecen los lugares para el visitante, que atractivos para la fotografía sobre paisajes y puntos de interés, de forma tal que al llegar tengamos mas o menos algo organizadas las actividades para el tiempo de estadía. Asi que en ese sentido llegamos a esta localidad con algo ya visto para hacer, y tratamos de completar con algo más de información en el Centro de Informes Turísticos, pero estaba cerrado. Al otro día en el desayuno nos atendió Tatiana la dueña del alojamiento junto a Jorge su esposo, y muy amablemente nos dio un par de buenos datos sobre algunos lugares para ir a conocer en este día y también el próximo.
Luego del desayuno y con los datos obtenidos decidimos ir hasta una playa algo lejana, conocida como Chan Chan, luego de pasar por el puente sobre el río Lingue tomamos hacia la izquierda y por un camino de ripio nos dirijimos a nuestro destino. Fuimos pasando por algunas propiedades con siembra algunas, otras con ganado, a poco el camino comienza a subir y subir por curvas y contra curvas que en tramos cuando la vegetación lo permitía, alcanzamos a observar el amplio paisaje que la altura nos ofrecía, luego comenzamos a divisar el océano y varias playas, y como todo lo que sube también debe bajar, para llegar a la playa Chan Chan el camino desciende hasta el nivel del mar, alli recorrimos el camino buscando una entrada que nos permitiera llegar a la playa, encontramos una que no nos animamos a entrar pues no sabíamos si era privada o no, y se veia con algun grado de dificultad para transitar también, asi que no arriesgamos tampoco a quedarnos encajados en la arena con la camioneta y decidimos bajar por una que habíamos visto anteriormente.
Después de caminar un tramo por la playa y tomar algunas fotos, aprontamos el mate y desandamos el camino para ir hacia el otro lugar que nos habia dicho Tatiana, Punta Maquillahue. Es de destacar que el camino tiene muchos cruces y cada uno bien señalizados para donde iba y no habia forma de perderse, asi llegamos a ese punto, encontrándonos al final con una bajada muy pronunciada donde un cartel nos anunciaba la llegada al Muelle de los Pingüinos.
Hicimos el descenso bastante largo hasta un pequeño estacionamiento, pero de muelle no habia nada, una hermosa playa rocosa y al frente un islote que se llama Maquillahue y es quien le da el nombre al lugar. En este islote suelen llegar Pingüinos y Lobos Marinos en sus temporadas.
Para regresar había que remontar lo que antes era la bajada, ¿subiremos? la subida se veia fea aunque el camino estaba bien mantenido, la camioneta lo hizo sin problemas con la doble tracción (aguante la Xterra!!!) y así regresamos al pueblo a almorzar en la Caleta, donde dimos con un buen restaurante que que está abierto todo el día, y donde se come muy bien con precios realmente económicos.
Luego nos dimos una vuelta por la feria a chusmear que se ofrecía en los varios puestos de venta, para terminar en el hotel y descansar un rato.
 
Por la tarde fuimos a caminar por la playa, que por ser fin de semana había mucha gente, tambien se realizaba una concurrida competencia de Surf, muchos bañistas, la tarde bastante calurosa que era aplacada por la brisa que venia desde el océano. Luego de esa vuelta volvimos al hotel y alli nos sentamos a disfrutar del fresco en el hermoso parque que éste posee y tratar también de capturar un pichón de Tero, que bajo la atenta vigilancia de sus papis ante el menor de nuestros movimientos lo alertaban y este corría a esconderse, asi pasamos entretenidos un buen rato.
Después nos fuimos a tomar mate en el restaurante del hotel donde teniamos señal de wifi para poder conectarnos, haciendo tiempo para la hora de la cena que allí mismo un rato más tarde ibamos a degustar unos platos que Jorge el dueño de la hostería nos estaba preparando especialmente para nosotros, y así de esta forma culminamos nuestro primer día.



 

Al día siguiente, Domingo, luego de haber desayunado apuntamos la brújula para el Norte, nos fuimos con destino final a Toltén previo pasaje por Queule. El clima ideal para el paseo, cálido y un lindo sol, asi llegamos pronto a el poblado de Queule que está más cerca unos 6 kilómetros.

Esta poblacion situada a orillas del río Toltén a poca distancia de su desembocadura en el océano Pacífico, se caracteriza por haber soportado dos maremotos en menos de 50 años, el del año 1960 que destruyó una gran parte de la costa chilena del Pacífico y prácticamente barrió el pueblo, y el último de febrero de 2010, luego de un terremoto devastador que asoló gran parte de la región, y que sentimos también nosotros al estar en aquel momento en la Isla de Chiloé. Queule, su nombre proviene de un árbol que casi se encuentra extinguido y se sabe de que quedan pocos ejemplares dispersos en los montes de la zona.
Se divide en tres poblaciones que son: Portal Queule, Caleta Queule y Corvi.

Luego de hacer una corta caminata por el muelle y tomar fotografías del paisaje con sus barcos pesqueros, partimos hacia la ciudad de Toltén que está a unos 30 kms. por una ruta pavimentada y con un recorrido pasiajisticamente atractivo, acompañada en partes por el río Toltén, y antes de llegar a Nueva Toltén nos desviamos hacia la vieja Toltén o lo que queda del pueblo original, pues el 21 y 22 de mayo de 1960 - dos terremotos y un maremoto asolaron la población arrasando todo causando muerte y destrucción. (Como pasó en Queule mismo y en la región).
Al llegar a la antigua Toltén queda lo que fue la plaza, en donde se erige un monumento en recordación de las tragicas fechas, con los nombres de las personas fallecidas, algunas casas alrededor de la plaza y nada más.
Luego retomamos la ruta para llegar a la Nueva Toltén, donde dimos una corta vuelta por su calle principal, y aprovechamos a reponer combustible en la estación de servicio, aprontamos el mate para volver nuevamente a Queule donde almorzaríamos algo tarde, en un restaurante recomendado por Tatiana en el hotel.

Una vez que almorzamos, volvimos hacia Mehuin y nos dirigimos hacia La Caleta, donde recorrimos los puestos de venta de artesanias, comprar alguna cosita y después hacia la Playa Missisipi, a matar el tiempo caminando un poco por la costa sorteando botes amarrados, gente que compraba pescado directamente de los mismos pescadores que iban arribando, chicos bañándose, otros pescando desde la orilla, y ahi nos divertimos tomando fotos.
Volvimos luego al hotel, charlamos un buen rato con Jorge su dueño donde nos mostro su taller y aprovechando que aún era temprano, mientras Susana se conectaba con su notebook me fuii a sacar algunas fotos desde un mirador que tiene el mismo hotel, luego hice unas fotografías del interior y habitaciones para mostrar al final lo que es el hotel y hablar un poco sobre el mismo.

Posteriormente nos fuimos a cenar, al terminar aun el sol estaba vigente, y por ser el último día de este corto paseo de fin de semana, nos fuimos a la playa a esperar el atardecer y tomar fotografías para llevarnos de recuerdo.

 

- Hotel y Restaurante Regenbogen del Mar -

 
- Como habíamos mencionado al principio, ya teníamos reservado el alojamiento en este establecimiento, y una vez ya llegando a Mehuín nos habiamos distraido con el hermoso paisaje de la playa y el océano con sus enormes olas, de pronto Susy dice...ahi está el hotel!!!. Enfilamos hacia el portón de entrada, el cual tiene un arco de material sostenido por columnas, y reza en él "Restaurant y Hotel El Nogal... ¿nos equivocamos?, no para nada, pues este lugar tiene su historia.
En su página Web hay una pequeña reseña del mismo, y nos cuenta que por allá en el año 1946 se inauguró en este mismo lugar la Hostería Millalafquen, que luego fue vendida en el año 1992 pasando a llamarse "El Nogal" y posteriormente fue adquirida en el año 2008 por sus actuales dueños, Jorge Palombo Meyer y Tatiana Topali Larenas y que no está demás mencionar nos atendieron de maravillas.

Investigando y buscando información en la nube, es decir por internet para los que no saben aun que la llaman asi, encontré algo sobre la historia de Mehuín y del primer asentamiento hotelero del lugar, la Hostería Millalafquen, y en el mes de Mayo del año 1960 esta región costera sufrió un severo terremoto con un posterior maremoto que destruyó todo asentamiento poblacional en el área, algo ya habiamos mencionado anteriormente de este cataclismo más arriba en las visitas a otras localidades, y Mehuín no estuvo ajena y por estar al lado del océano recibio de pleno las olas destructivas que se llevó casas, animales y personas. Prácticamente todo el pueblo de Mehuín desapareció por el efecto de las olas, pero la Hostería fue una de las pocas edificaciones que se salvaron, y posteriormente su parque fue utilizado como helipuerto para recibir la ayuda a la gente que habia perdido todo. Lamentablemente a los años la hostería fue víctima de un incendio que la destruyó por completo.
 

El actual edificio del hotel se encuentra dentro de un predio que posee un hermoso y bien cuidado parque, al entrar en él por primvera vez, apreciamos el especial cuidado que le pone Jorge su dueño, que mas tarde nos lo comentaba, y también que no solo el parque pertenece a la propiedad sino todo ese bosque detrás del edificio con varias especies de árboles autóctonos.
Asimismo cuenta con una vertiente propia desde la cual se obtiene el agua para el hotel, y de la cual baja un pequeño curso de agua donde tambien se forma un lindo estanque, con plantas acuáticas como el Irupé.
Estuvimos platicando un buen rato con Jorge quien nos contó sobre el edificio y toda la propiedad en si, el trabajo que lleva para mantenerla asi tan cuidada desde que la adquirio junto a Tatiana su esposa hace unos 10 años. Asimismo nos llevo a conocer su refugio, es decir su taller en donde pasa el tiempo tallando artesanías en madera que es su pasión y que luego pudimos apreciar algunas muy bonitas que adornan el restaurante.

También nos contó que ya es hora de descansar de esta agotadora actividad comercial, y que han puesto a la venta el hotel... así que interesandos en una inversión en las costas Chilenas del Océano Pacífico, tienen aquí una muy buena oportunidad.


 
 
 
 
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